Dormir a deshoras.

  Tenía el pelo revuelto, una sonrisa boba, los pies fríos y hacía equilibrios para no caerme de la cama. Una cama grande de la que habíamos decidido sólo usar una pequeña parte. Nuestro lado de la cama. Lo decidimos juntos, -¿dónde duerme ella?-pregunté con miedo a que dijeses por todos lados. - En el... Leer más →

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