Sin metas ni mapas

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                                                                                                     Fotografía: Imperfectas e Inconclusas

He encontrado la vieja libreta que llevamos en nuestro viaje al sol. Te acuerdas? aquella mañana toqué el timbre de tu casa con una mochila y una sonrisa, tardaste en abrir y yo me impacienté. Cuando por fin lo hiciste subí los escalones de dos en dos y entre en tu piso como un huracán.

Vámonos al sol!!

Y tú, aun medio dormido no necesitaste preguntar más. Llenaste tu mochila con un par de camisetas y unos vaqueros y me seguiste. Bajamos las escaleras corriendo y de pronto frenaste en seco.

He olvidado algo-  desandaste tus pasos mientras yo esperaba impaciente ya en el portal. Un par de minutos después estabas de nuevo a mi lado con la vieja libreta que entonces era nueva aun.

Donde vamos exactamente, preguntaste. Al sol, creí que estaba claro conteste. Esta bien señorita rumbo al sol sin metas ni mapas….y allá nos fuimos juntos, solos, felices, locos a buscar el sol.

Abro la libreta por una página al azar y  cae un papel al suelo. Lo desdoblo con cuidado, con miedo a que se haga mil pedazos. Es un ticket de restaurante, un ticket que nunca pagamos. Fueron unas cervezas frías muy frías en un bar de carretera seguidos de una carrera que nos dejó sin aliento. Ahora recuerdo que nos llevamos aquel ticket con la intención de enviarles el dinero por correo para saldar aquella deuda. En la libreta escrita la fecha de tamaña fechoría.

Recuerdo como llegamos exhaustos al coche, más por la adrenalina generada que por la distancia recorrida a la carrera. Cómo nos miramos entonces…y como estallamos en carcajadas minutos después.

Voy pasando páginas y encuentro aquella en la que dibujaste la puesta de sol y puedo casi escuchar la canción que sonaba en aquel momento y casi puedo sentir el olor de tu piel mezclado con el del mar. Ojala ella pudiese verla!- me dijiste y yo  murmuré un simple ojala que no decía nada y lo decía todo.

Leo algunas de las frases que escribimos. Por las noches antes de dormir yo te escribía mensajes que tu contestabas antes de que yo despertase. Todas las noches, todas las mañanas teníamos algo que decirnos. Todas menos una, aquella en la que escribí “te amo” y tú no supiste que contestar.

Estoy perdida en los recuerdos cuando escucho la puerta de casa que se abre y pasos que avanzan hacía mi por el pasillo.

Vámonos al sol te digo…..

Sin metas ni mapas me dices tú……

 

 

 

 

 

 

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